7/03/2006

El hombre que subió una colina y bajó una pirámide

Cuando te hablan de mayas, aztecas, olmecas, discotecas, y demás civilizaciones precolombinas, no es de extrañar que lo primero que te venga a la mente sean sus descomunales e increibles construcciones, tales como Teotihuacán en México D.F., o el archienemigo turístico de las pirámides de Egipto, el acojonante Machu Picchu (s. XV).

Pues bien, hace menos de un año, en un pueblo cercano a Sarajevo,Visoko, una pequeña colina de 213 m de altura, ha dejado de serlo, pues el arqueólogo bosnio Semir Osmanagic, tachado por muchos colegas como "aficionado", llevó a cabo excavaciones en dicha colina para corrovorar sus teorías, y la corrovoración ha dejado flipando a más de un erudito, pues bajo la montaña encontraron pasadizos de piedra indudablemnte hechos por el hombre. Había encontrado la pirámide del Sol de Bosnia, de tamaño similar a la pirámide de Keops y con una altura estima por encima de los 100 metros de altura.

Excavaciones posteriores han permitido descubrir que no es una pirámide aislada, sino que se encuentra rodeada de construcciones similares de menor magnitud, que se cree se encuentran conectadas de forma subterránea mediante los pasadizos descubiertos en la primera excavación. Estas "pequeñas" pirámides han sido bautizadas como la pirámide de la Luna y la pirámide del dragón(toma asociación de ideas!!!) Y se cree que podrían existir dos más: la pirámide de la tierra y la pirámide del amor.



El problema de este descubrimiento viene cuando el curioso arqueólogo las data entre el 12.000 aC y el 500 aC asociando de forma sutil estas construcciones con la atlántida y Lamuria. (la mayoría de científicos creen que en la época que Osmanagic indica, se dió el paleolítico superior). Así que a la espera de que encuentren restos orgánicos para datarlas...

Por último, pediros que os fijeis en lo bien conservada que está la piedra, y el tiempo que debe pasar para que una montaña cubra una pirámide de más de 100 m.

6/07/2006

Hay cosas que no caminan.


La palabra rusa Buran, que significa "tormenta de nieve" o "ventisca", es el nombre de uno de los más ambiciosos proyectos de la Unión soviética, con el se pretendía crear un transbordador espacial reutilizable. Se llevó a cabo durante los años 80, época en la que se fabricaron varias de estas "naves" espaciales, teniendo un primer vuelo (1988) de repercusiones considerables, pues lograron un aterrizaje automático perfecto durante el vuelo atmosférico (los de USA tenían que realizar este tipo de vuelos mediante el pilotaje manual). Además, los americanos, que no se podían creer haber sido superados en la que más que carrera parecía la marathon espacial, difamaron el aterrizaje, tachándolo de invención, pues sólo se había televisado el despegue. Tras la publicación en una inmensidad de medios a nivel mundial, de que el aterrizaje se había producido después de que un avión soltara el transbordador a gran altura, en vez de descender desde la órbita terrestre, el gobierno soviético decidió sacar a la luz las grabaciones completas, demostrando no solo la veracidad del aterrizaje, sino que éste se había producido en condiciones climatológicas considerablente adversas. Vamos, que se quedaron como un dios, y los americanos con la boquita abierta. Y a partir de aquí salen a flote las pulgas de la, por entonces ya famélica, URRS.

Ese fue el único vuelo que se realizó de todo el programa, pues de y tuvo su fin en 1993 de la mano de Yeltsin, a lo largo de estos 13 años, que tuvieron cuyo principal misión, fue la de abastecer a la MIR, aunque nunca llegaron a hacerlo. Pues bien, uno de los prototipos de este programa, más en concreto el "OK-GLI" empleado para pruebas aerodinámicas, fue almacenado en la base aérea de Zhukovsky, cerca de Moscú, y posteriormente fue comprado por una compañía australiana, la «Buran Space Corporation» y trasladado en barco hasta Sidney. Este especial aeroplano llegó a su destino a principios del 2000, empleado como atracción turística hasta que la empresa acabó en bancarrota y permaneció abandonado.

Pues aquí acaba la historia hasta el 2004, cuando periodistas alemanes desplazados a Barhein con motivo del GP de Qatar de F1, hacen caso de extraños rumores, y acercándose al desierto adivinad lo que encuentran, la puta nave espacial, sin que nadie sepa como coño ha llegado desde Australia hasta allí. Ahora los alemanes se la han apropiado y se la van a llevar a un museo a Berlín.

Y es que hay cosas que no caminan, como por ejemplo un transbordador espacial de miles de toneladas. Y para los incrédulos, la fuente es un periódico alemán, "Spiegel".