La palabra rusa Buran, que significa "tormenta de nieve" o "ventisca", es el nombre de uno de los más ambiciosos proyectos de la Unión soviética, con el se pretendía crear un transbordador espacial reutilizable. Se llevó a cabo durante los años 80, época en la que se fabricaron varias de estas "naves" espaciales, teniendo un primer vuelo (1988) de repercusiones considerables, pues lograron un aterrizaje automático perfecto durante el vuelo atmosférico (los de USA tenían que realizar este tipo de vuelos mediante el pilotaje manual). Además, los americanos, que no se podían creer haber sido superados en la que más que carrera parecía la marathon espacial, difamaron el aterrizaje, tachándolo de invención, pues sólo se había televi
sado el despegue. Tras la publicación en una inmensidad de medios a nivel mundial, de que el aterrizaje se había producido después de que un avión soltara el transbordador a gran altura, en vez de descender desde la órbita terrestre, el gobierno soviético decidió sacar a la luz las grabaciones completas, demostrando no solo la veracidad del aterrizaje, sino que éste se había producido en condiciones climatológicas considerablente adversas. Vamos, que se quedaron como un dios, y los americanos con la boquita abierta. Y a partir de aquí salen a flote las pulgas de la, por entonces ya famélica, URRS.Ese fue el único vuelo que se realizó de todo el programa, pues de y tuvo su fin en 1993 de la mano de Yeltsin, a lo largo de estos 13 años, que tuvieron cuyo principal misión, fue la de abastecer a la MIR, aunque nunca llegaron a hacerlo. Pues bien, uno de los prototipos de este programa, más en concreto el "OK-GLI" empleado para pruebas aerodinámicas, fue almacenado en la base aérea de Zhukovsky, cerca de Moscú, y posteriormente fue comprado por una compañía australiana, la «Buran Space Corporation» y trasladado en barco hasta Sidney. Este especial aeroplano llegó a su
destino a principios del 2000, empleado como atracción turística hasta que la empresa acabó en bancarrota y permaneció abandonado. Pues aquí acaba la historia hasta el 2004, cuando periodistas alemanes desplazados a Barhein con motivo del GP de Qatar de F1, hacen caso de extraños rumores, y acercándose al desierto adivinad lo que encuentran, la puta nave espacial, sin que nadie sepa como coño ha llegado desde Australia hasta allí. Ahora los alemanes se la han apropiado y se la van a llevar a un museo a Berlín.
Y es que hay cosas que no caminan, como por ejemplo un transbordador espacial de miles de toneladas. Y para los incrédulos, la fuente es un periódico alemán, "Spiegel".